La Virgen de Nuestra Señora de Gracia


Navegando por la red me he encontrado con un documento del siglo XVIII que cuenta la historia de la aparición de la Virgen de Gracia y narra que, al poco de la fundación por los hijos de San Francisco de Paula (la Orden de los Mínimos), cayó una gran nevada que durante siete días tuvo bloqueda la entrada del Santuario, hasta que se acabaron las provisiones.

El padre corrector, que era muy devoto de la Virgen, mandó llamar a la congregación a la hora de comer, lo que le recriminó el “resitolero” porque era inútil llamar porque no había comida, pero el prelado, “lleno de fee”, le dijo: “Toquen, que si no comemos, daremos gracias a Dios”. Cuando llamaron a comer se oyeron golpes en la portería, sin que hubiera nadie, pero al abrir la puierta vieron que la nieve había desaparecido y que allí había “dos sacos grandes de pan reciente y muy floreado, dos pellejos de vino y abundantíssima provisión de pescado, fruta y algunas pitanzas de carne para los enfermos”.

Dejo el texto completo sobre uno de los lugares más hermoso y mágico de nuestro municipio.

“Nuestra Señora de Gracia, en los términos de la villa de La Fresneda.
La villa de La Fresneda está situada no lexos del río Matarraña que la fecunda. En sus términos, a distancia de media legua entre unas montañas asperísimas, se vee un peñasco de tal grandeza y en forma de tal admiración, que su concavidad es capaz para muchas oficinas de un convento, sin que falte espacio para una iglesia capaz de quinientas personas. Este peñasco escogió Nuestra Señora para trono de su Soberana Imagen con el título ‘de Gracia’: apellidola con éste la devoción, por su belleza y las muchas gracias que experimentaron y logran cada día en su amparo los fieles de aquella villa y comarca. Es dicha Santa Imagen aparecida, que contestan con la tradición los autores citados en la margen. Su aparición sucedió en esta forma: guardava, en el pasto de aquellas montañas unas ovejuelas, una pastorcilla natural del lugar de Valjunquera, aquí vezino, y llegándose un día a aquel gran peñasco, halló allí una imagen de Nuestra Señora, llevola a su casa, pues siendo pequeñita podía manejarla. Refirió el sucesso a sus padres, que devotos la colocaron en su misma casa, con decencia. Aquí la veneravan con mucha devoción los de aquella dichosa familia, hasta que un día notaron faltava la Santa Imagen. Hizieron varias diligencias, buscándola entre los vezinos del lugar, por si acaso alguno la avía querido llevar a su casa; pero no se halló. Bolvió la pastorcilla a su frequentada montaña y la halló en el sitio primero de aquella peña. Divulgado el sucesso por los pueblos vezinos, comenzaron a frequentar esta sagrada peña los fieles, y la llamaron ‘de Gracia’, por las que todos recibían. Después de varias consultas, determinó la villa de La Fresneda disponer en la concavidad de la peña una devota hermita, donde era Nuestra Señora visitada de los fieles y venerada con procesiones. Dízese que fundaron aquí, poco después, los padres trinitarios observantes; pero siendo el sitio áspero y nada apetecible por sí, lo dexaron, y se conservó sola la hermita hasta el año de 1580, en que la villa de La Fresneda la donó con su sitio a la religión de San Francisco de Paula, que en sus religiosos ofreció a Nuestra Señora otros tantos capellanes. Dispusieron aquella concavidad de la peña en forma de convento y fabricaron su iglesia. Aquí se vio entonces una estraña novedad, y fue que los pajarillos venían y estavan con los mismos religiosos y se sentavan sobre sus ombros y tomavan la comida de sus manos y labios, como (dizen) se tiene cosa digna de admiración en los anacoretas de Nuestra Señora de Monserrate de Cataluña. Los religiosos, para dar a su iglesia el alma que pedía ella y su devoción, trasladaron la Santa Imagen, que estava en la puerta de la cueva, al altar mayor; pero apenas estuvo en el altar una hora, se trasladó milagrosamente a la misma puerta en que estava. Sucedió este nuevo milagro a vista de innumerable concurso que avía assistido a la solemne traslación de la Santa Imagen. No obstante lo sucedido, bolvieron los religiosos a trasladar la Santa Imagen segunda vez al altar mayor; pero apenas la assentaron sobre el Altar, se notó que inperceptiblemente se bolvió al sitio primero que ocupava sobre la puerta. Con tantos milagros conocieron, era voluntad de Nuestra Señora se venerasse en aquella puerta su Santa Imagen y assí quedó allí. Se fabricó después un pórtico muy hermoso y sobre él una capilla en que se dize missa y pueden oirla los fieles de la plaza vezina. Oy está dicha capilla con singular adorno que los Hijos de San Francisco de Paula la han procurado con las limosnas de los fieles.
Es la Santa Imagen de mármol. Está en pie, sobre un pedestalito de plata y en éste gravadas las armas de la religión de San Francisco de Paula. Tiene en su mano izquierda al Niño Jesús sentado y éste toca la barba de su Madre con dos dedos de su diestra; en la izquierda tiene un pajarito. Nuestra Señora, en su mano diestra, una flor. Su vestido interior es una túnica colorada, su manto es azul. Adórnase con manticos ricos que los devotos la ofrecen. Tiene en alto, la Santa Imagen, algo más de dos palmos.
Aunque todos los fieles han recibido en este santuario soberanos beneficios, a sus capellanes, los hijos de San Francisco de Paula, ha hecho Nuestra Señora gracias más singulares. Aviendo un año, poco después de la fundación, nevado mucho en aquel pays y cerrándose el passo de la villa por muchos días, siete avían passado, y estava tan cerrada aún la puerta del convento por la mucha nieve, que llegó éste a no tener qué dar de comer a sus religiosos porque la pobre provisión, aun usando de ella con muy religiosa parsimonia, se avía ya acabado. Llegó un día la hora de comer y mandó el padre corretor (era devotíssimo de Nuestra Señora) que tocassen a comer, y sabiendo el resitolero que nada avía que comer, replicó a su prelado, era diligencia superflua el recoger la comunidad, pues no tenía qué darles. Pero el prelado, lleno de fee, le dixo: ‘Toquen, que si no comemos, daremos gracias a Dios’. Tocaron a comer y cantando aquella antífona de la Providencia que usan todas las religiones, Oculi omnium oc., oyeron que davan grandes golpes en la portería, y no aviendo llegado persona alguna al convento en tantos días, hallaron los religiosos la puerta libre de la nieve y en ella dos sacos grandes de pan reciente y muy floreado, dos pellejos de vino y abundantíssima provisión de pescado, fruta y algunas pitanzas de carne para los enfermos, con que quedaron socorridos en aquella necessidad los religiosos, por favor de María Santíssima.
Algunos años perseveraron aquí los religiosos; pero sucediéndoles tantas necessidades y otras angustias, por vivir en aquel áspero desierto, mandó el reverendisimo padre fray Gregorio de Paula, general, que se desertasse el convento. Después de varias consultas, la noble y pía villa de La Fresneda ofreció nueva fundación a los hijos de San Francisco de Paula dentro de su población, en que entraron en el año 1595, día de Todos los Santos. Trasladose agora el convento, quedando los bastantes religiosos en el santuario para el culto de su patrona. Y oy perseveran en la misma forma en la villa y santuario, con mucho fruto de los fieles y culto de María Santíssima
Quedando hecho hospicio el santuario, se vieron nuevas maravillas de esta Celestial Reyna. Consta por tradición de aquella casa, que en este tiempo, un niño que servía allí para ayudar a missa y cuidar de la sacristía solía, sin advertirlo los religiosos, lo que a nadie podía ocurrir, y era sacar la Santa Imagen de su altar y llevarla fuera de su capilla, para formar, como niño, algunos altaritos (como suelen) y a su modo venerarla, inocente. Advitieron los religiosos este desacato pueril y se averiguó que la Santa Imagen, quantas vezes la sacava de su nicho, bolvía por sí sola milagrosamente a su sitio de la aparición primera.
Estas gracias de Nuestra Señora libraría a este sacristancillo de algún castigo pueril. En el tiempo en que se conservó aquí todo el convento, se advirtió una de las maravillas raras que se han visto en la Iglesia. No tenía corona la Santa Imagen, y los religiosos querianla hazer una muy preciosa. Mas entre tanto advirtió el portero que las arañas hazían una curiosa tela en forma de diadema sobre la cabeza de Nuestra Señora. Quitávalas cada día. Y enfadado, deseó hallar la araña para matarla. Mas advirtiendo el primor con que estava hecha, siempre que bolvía a ver la Santa Imagen, avisó de ello al prelado y mandóle que no la quitasse, pues aquello era culpar el descuido de ellos en no hazer corona a la Reyna de los Cielos. Trató luego se hiziesse una. Mas como se divulgasse por los vezinos pueblos el cuidado de las arañas, vino mucha gente a ver la corona. Entre otros vino una muger natural de Valdalgorfa (venía con una niña hija suya de hasta cinco años). Entrose la madre a confessar y la niña, andando traveseando por el campo, cayó en un pozo profundíssimo cavado en peña y con algunos destellones de ella por los lados. Acudió la gente a los gritos de la que vieron caer y pensaron que se avía hecho pedazos. Llegó el padre corrector con sus religiosos y sacáronla sana y sin lesión alguna. Preguntáronla cómo cayendo no avía peligrado. Y respondió alegre y risueña que Nuestra Señora, la que estava encima de la puerta, la fue a tener de la mano y la dixo: ‘No temas que yo estoy contigo’. Publicose el favor con admiración, y alegría de todos aquellos pueblos.
En el año de 1702, llevándose al santuario de Nuestra Señora dos campanas crecidas, passó el carro que las llevava sobre la pierna de Miguel Valencia, vezino de La Fresneda; pero invocando a Nuestra Señora de Gracia, convaleció luego con admiración de todos.
Son muchos los que cada día se veen con su patrocinio y se conserva muy frequentada esta iglesia de los fieles, los quales hazen varias novenas en sus necesidades, hallando en todas ellas seguro el favor con tanta gracia.
Celebra su fiesta principal la villa de La Fresneda en el día 8 de setiembre y de la Natividad de Nuestra Señora en su iglesia parroquial con processión general y solemnidad de patrona. Antiguamente se celebrava esta fiesta, por voto de la villa, en el mismo santuario; pero oy queda dispensada la villa o commutado su voto en la sobredicha solemnidad, porque ocurrían varios inconvenientes en celebrarse en el santuario. Pero celébrala aquí el convento de los Padres de San Francisco de Paula, con mucho concurso de todos los pueblos vecinos. El Señor aumente la devoción que oy tienen los pueblos a esta Santa Imagen, que ciertamente es grande y se debe al zelo de aquellos padres que cuidan de dilatar su devoción y de consolar a los fieles que frecuentan aquella sagrada peña. Concurren algunos pueblos entre año en processión a esta Santa Imagen: la villa de La Fresneda, en los días de San Fabián y de San Marcos; Valjunquera, en el de San Joseph; La Torre del Conde, en los de Pasqua de Resurrección; Fuentespalda solía ir día de San Marcos. En necessidades de agua, si son grandes se lleva la Santa Imagen a pies descalzos a la iglesia parroquial de la villa, y se conserva con mucha devoción Laus perennis a tan Celestial Patrona. Assisten a todas estas funciones los padres de San Francisco de Paula, como capellanes, que escogió Nuestra Señora para su culto. En lograr el beneficio que se le pide a Nuestra Señora, se buelve su imagen al santuario, con grandes fiestas y regocijos.”

Fuente.

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