La lección de Islandia… y de Egipto


Muy poco se habla de la forma en que Islandia ha manejado la crisis, pero que se resume en dos líneas: la ciudadanía se negó a aceptar las decisiones del gobierno, se nombró un nuevo gobierno (al anterior se le juzgó y creo que condenó), se redactó una nueva consititución con participación popular, se dejó quebrar a los bancos (no se les inyectó dinero público) y no se aceptó la exigencia de lso mercados para financiar la deuda; ahora resulta que Islandia está en mucha mejor situación que quienes se dejaron llevar por las decisiones de sus dirigentes (sean paises gobernados por de uno u otro color). Curiosa y paradójicamente, “los mercados” han terminado por valorar positivamente la solución islandesa y siguen invirtiendo allí, y los medios económicos la consideran ejemplar.

Recientemente el presidente de islandia ha declarado que “nosotros dejamos que los bancos quebraran, y al final, tuvimos la bendición de nuestra propia moneda”, y la población de Islandia se está librando de la crisis. Esto fue lo que informó la cadena noticiosa pública sueca TV2 el 28 de noviembre en un reportaje en entregas que incluye entrevistas con el Presidente de Islandia Olafur Ragnar Grimsson y con miembros de una familia común y corriente. “También lleva lecciones muy interesantes el por qué Islandia está saliendo de la crisis antes que muchos otros países. Porque en algunas formas hemos hecho las cosas de manera diferente… Notros dejamos que los bancos quebraran. No les inyectamos una gran cantidad de dinero del erario público. Nosotros devaluamos la moneda. Nos vimos, después del desplome de los bancos, bendecidos con tener nuestra propia moneda independiente”. Ante la pregunta “¿qué puede aprender Europa de Islandia?, respondió:”La lección, en mi opinión, cualquiera que sea el país, si quieres sacar al país de una crisis financiera profunda, se tiene que hacer, también mediante el fortalecimiento de la voluntad democrática y la cohesión social del pueblo. Si se mira como si fuera principalmente un problema de los mercados, creo yo, se puede tener éxito completamente”. El Presidente dice después: “Yo llegué a esta encrucijada, en donde fundamentalmente la alternativa era simple: por un lado, estaba la voluntad democrática de la población, y por el otro las demandas financieras de otros países extranjeros y el mercado europeo. Y mi conclusión fue que la democracia era una parte más fundamental de lo que nosotros somos, no solo en Islandia sino en Europa, que lo que es el libre mercado”.

La lección islandesa paraece que no interesa mucho en el sur de Europa, donde las noticias llegan con cuentagotas y generalmente son divulgadas por medios alternativos; en las instituciones más pequeñas, ayuntamientos de reducida población como el nuestro, nos encontramos con encrucijadas parecidas, al tener que decidir sobre aquéllo que la voluntad del pueblo demanda o someternos a las exigencias de grupos de presión.

Hay un clamor popular en contra de la proliferación de cargos públicos (conocemos las duplicidades o triplicidades de las Comarcas, Diputaciones Provinciales y Diputaciones Regionales) y de empresas financiadas con dinero público que no prestan ningún servicio público y que asumen pérdidas mientras los sillones de los consejos de administración remunerados se reparten por cuotas políticas; produce repugnancia pública que las entidades bancarias privadas sigan repartiendo cuantiosos beneficios mientras reciben dinero público con el que se pagan sueldos escandalosos e indemnizaciones millonarias; llegamos a la arcada viendo a un miembro de la familia real (cuya ostentosa vida corre a cargo de los presupuestos generales del estado) haciéndose poasar por sordo para librarse de la mili, viviendo de una fundación y cobrando un sueldo por un trabajo de dudosa eficacia en una empresa de telefonía beneficiaria de cuantiosos contratos.

Corren tiempos de cambio, aires nuevos con nuevas ideas: mi esperanza es que dejen de mirar a Francia y Alemania y echen un ojo a Islandia, aunque haya que tener mucho valor para tener que elegir en la encrucijada de estar con el pueblo (parados, pensionistas, enfermos usuarios del sistema de salud, emprendedores, mayores en siutuación de dependencia…) o con la clase política y las cupúlas financieras.

Mi deseo es que Rajoy desde Madrid, y “la Rudi” desde Zaragoza, hagan una apuesta decidida y se pongan del lado del pueblo:  Zapatero e Iglesias no demostraron el mismo valor al enfrentar el problema de la gente que no puede pagar las hipotecas que al indultar a un vicepresidente del banco santander.

REEDITO EL POST porque nada más publicarlo, lamentablemente aparece la noticia que el Banco Central Europeo “presta” medio billón de Euros a 523 entidades bancarias: no, decididamente en esta parte de Europa no se mira a las soluciones del norte, ni a las del sur, sino al propio ombligo, ese lugar donde algunos creen que empieza el universo. Indudablemente, esa medida ha sido bien vista por “los mercados”, que posiblemente sean los últimos beneficiarios de ese dinero invertido en mantener el espejismo que permite negar que estamos en bancarrota, lo que fue el inicio de la recuperación en Islandia.

Mientras las lecciones políticas llegan del norte, desde el sur nos llega las populares, lo que es capaz de resistir un pueblo en su lucha hacia la libertad; cierro este post con las imágenes de un vídeo en el que no entiendo lo que hay escrito, ni la letra de la canción que suena, pero me ha costado terminar de verlo sin que los ojos se me encharcaran por un dolor ajeno, lejano pero tan próximo.

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