Stop desahucios, desde La Fresneda también


Puede que las medidas aprobadas de urgencia por el Gobierno para fijar una moratoria en los desahucios y crear un fondo de viviendas sociales no sean suficientes para atender la terrible sensación de desamparo en que la crisis está dejando a muchas familias.

Pero mientras el PSOE se endrasca en uno de sus eternos monólogos sobre la modificación de la Ley Hipotecaria (que no afrontó en sus ocho años de gobierno), la nueva disposición es una herramienta útil que en manos de hábiles jueces pueden suponer un balón de oxígeno para situaciones desesperadas. Modelo de escrito para presentar al Juzgado.

Como siempre, quien no se ha leído la norma la considera indeterminada y se pregunta por las barras de bar que “¿qué es situación de extrema necesidad?”, pero si leyera un poco, sabría que está perfectamente definida la situación de quienes pueden acceder a la suspensión de los procedimientos hipotecarios en función de dos parámetros: un criterio social (familia numerosa, por ejemplo, o que haya un menor de tres años, o que una miembro con minusvalía, o que el deudor esté en paro, entre otras muchas que describe la ley) y otro económico (que las rentas sean inferiores a unos 20.000 Euros anuales, que la cuota hipotecaria sea superior a la mitad de los ingresos, etc.) y, además, hasta prevé la forma de justificarlo.

El Gobierno facilita la herramienta, ahora le toca la responsabilidad a quienes la van a utilizar para hacerlo con generosidad o con cicatería. El propio presidente del Consejo General del Poder Judicial ha manifestado que los jueces pueden actuar para “suspender, paralizar, modificar o adaptar la decisión judicial al caso concreto” cuando se trata de situaciones “de verdadera crispación o de atentado a un derecho fundamental como es el de la vivienda” y todas las asociaciones judiciales han recomendado la paralización de los procedimientos.

Hace unos días, con un sentimiento de culpa social, pedía perdón ante el cuerpo sin vida de Amaia, cuyo suicidio antes de ser desahuciada inició un amplio movimiento de repulsa social; decía que “tu decisión es una opción que, como la de José Miguel, tiene mucho más impacto que las manifestaciones y las huelgas, porque nos habeis llegado al sentimiento más profundo, pero el precio de vuestras vidas es impagable para una sociedad que os aprecia, os quiere y os necesita, precisamente a quienes tenéis la sensibilidad para sufrir y la fuerza para hacer algo” y pedía: “hace falta que tu muerte no cierre, con la cremallera del saco de traslado de cádaveres, la necesidad de dar solución humana a problemas económicos”.

Hoy, mi sensación es de gratitud hacia Amaia, y el resto de gente quer nos ha dejado el dramático testimonio de sus vidas y sus muertes ante los desahucios; y también hacia un gobierno que ha tomado la iniciativa de parar esta lacra social.

Me queda aún la sensación de repugnancia ante las entidades bancarias, impasibles ante el dolor y el sufrimiento, magnificando sus beneficios a cualquier costa, pese a los consejos de la AEB y la CECA.

Si alguien necesita un escrito para paralizar su desahucio, puede descargarlo haciendo clic aquí y puede plantearme cualquier duda o necesidad que tenga.

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