6 Y ahora, ¿qué?

15 NOVIEMBRE, 2011 POR  DEJAR UN COMENTARIO (EDITAR)

Hay quien dice que quien siembra odios cosecha votos, y es posible que se trate de una estrategia eficaz para atraer al electorado, de la misma forma que se ha adaptado el triangulo transaccional de KARPMAN a la técnica de ventas, donde la víctima es el comprador, el perseguidor el problema y el salvador el producto que se quiere vender: ha habido grandes estrategas que con esa misma técnica ganaron elecciones, aunque luego el final resultara trágico.

Es lícito que la oposición, donde estamos tras la moción de censura, pretenda la recuperación del poder, esa alternancia de “empate a cero” que Rosa Díez nos repite en sus eslóganes electorales; pero hoy hay una marea de gente por las plazas de pueblos y ciudades diciendo a los administradores de lo público que no todo lo lícito es válido, que hay que superar la manipulada ética política y escuchar las nuevas voces que nos hablan de ecología política o de la forma en que la violencia vuelve la espalda a la esperanza.

Podríamos iniciar un discurso del estilo haremos una oposición constructiva, abierta a tod@s, pero esas son las palabras huecas a que nos tienen ya acostumbrad@s discursos caducos del estilo de “gobernaremos para tod@s”, cuando sabemos (y a veces sufrimos) que muchas veces tan sólo gobiernan para ell@s mism@s y asegurar sus puestos: eso también es lícito, por supuesto, pero ¿aceptable?.

La forma en que se ha desarrollado la moción de censura ha supuesto una concentración de poder  de distintas corrientes ideológicas, unidas sólo por la intención de echar de la alcaldía al cabeza de la lista más votada; es vedad que personalmente me ha producido una sensación de frustración, de vacío, de inutilidad por el esfuerzo… pero hay que evitar que el servicio a la ciudadanía quede contaminado por las propias emociones porque no venimos a las instituciones para hacer nuestra voluntad, sino para administrar los bienes y servicios comunes, con honestidad, justicia, transparencia, lealtad y eficacia.

Nuestro papel, como oposición, debe ser de garantes de esos mismos principios que apoyábamos desde el gobierno, y que resumía en uno: hacer de La Fresneda un pueblo amable donde vivir. Puede que no ganemos en votos, pero esperamos hacerlo en amig@s.

Por eso, el primer reto es cortar la espiral de confrontación personal; la cómoda mayoría con que cuenta el equipo de gobierno debe ser suficiente como para desarrollar un proyecto del resto de la legislatura, quedando garantizada la estabilidad de la dirección municipal. Por nuestra parte, tenemos unos proyectos truncados sobre los que debemos seguir profundizando: la sala de duelos, el centro de día, la antena de telefonía móvil, el programa de dejar de fumar, el camino de acceso a la parte alta del pueblo, la museización de la planta de arriba del Ayuntamiento, la mejora de las escuelas, el mantenimiento de la educación de adultos, el fomento de la vida sana, la mejora de la oferta turística del pueblo, la ordenación urbanística, y la del tráfico… esos proyectos requierren mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucho trabajo, por lo que cuanto antes pasemos hoja de la moción de censura, antes podrán ser realidad.

Titulaba este post como “y ahora, ¿qué?: pues ahora, con la mirada hacia el futuro esperanzador, sin violencia, que La Fresneda se merece.

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